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Negociación extrajudicial

Antes de ir a tribunales, existe otra alternativa. Muchos conflictos familiares pueden resolverse sin un juicio: nosotras contactamos a la otra parte, presentamos una propuesta y conducimos la conversación por ti, con el objetivo de llegar a un acuerdo que luego pueda formalizarse.

Quiero intentar un acuerdo

¿Cómo funciona?

  1. Conversamos contigo para entender qué necesitas y qué estás dispuesta o dispuesto a acordar.
  2. Contactamos directamente a la otra parte y le presentamos una propuesta.
  3. Negociamos en tu nombre. Tú no tienes que hablar con la contraparte: solo respondes nuestras consultas sobre qué aceptar, ofrecer o modificar.
  4. Si se llega a un acuerdo, redactamos una transacción, que puede presentarse ante el Tribunal de Familia para su aprobación cuando corresponda.

¿Por qué negociar con abogadas?

  • No tienes que enfrentar la conversación personalmente.
  • Cuando la propuesta llega por medio de abogadas, la conversación cambia de tono: se vuelve más formal y ordenada, y la otra parte suele tomarla con mayor seriedad.
  • Puede ser considerablemente menos costoso que iniciar un procedimiento judicial.
  • Puede ahorrarte tiempo y desgaste emocional.
  • Permite intentar una solución antes de judicializar el conflicto.

¿Cuánto cuesta?

Los honorarios se dividen en etapas: hay un cobro inicial bajo para comenzar el contacto y la comunicación con la otra parte, y el resto de los honorarios queda condicionado a si es posible o no establecer un diálogo. Te explicamos el detalle en la asesoría.

Importante: iniciar una negociación no garantiza que se llegue a un acuerdo; la otra parte siempre puede decidir no negociar. Si no es posible, evaluamos contigo el camino judicial.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que hablar con mi expareja?

No. La comunicación con la otra parte la hacemos nosotras. Tú solo respondes nuestras consultas sobre qué estás dispuesta o dispuesto a aceptar, ofrecer o modificar.

¿El acuerdo tiene validez?

Si se llega a un acuerdo, lo dejamos por escrito en una transacción, que puede presentarse ante el Tribunal de Familia para su aprobación cuando corresponda.

¿En qué casos no conviene negociar?

Cuando existen antecedentes de violencia, situaciones de alto conflicto u otras circunstancias que hacen que un acuerdo no sea seguro o adecuado. En esos casos no presionamos una negociación.

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